Hoy quiero hacerles conciencia de otra situación desesperante, esta vez no se trata del medio ambiente, se trata de equinos trabajadores, aquéllos que son la fuente de ingreso de sus dueños y sus familias, los no privilegiados.
Todos los días vas al club a montar, te fijas que tu caballo tenga suficiente aserrín en su caballeriza, que la cama esté seca y no tenga exceso de estiércol; que tenga agua, y que diario lo limpien y cepillen. Después de montar, le regalas unas zanahorias, en muchos casos hasta le permites que coma zanahorias a su antojo. Tu caballo es alimentado todos los días con la mejor pastura posible, el alimento especializado para sus necesidades, y en general lo mimas y lo cuidas.
Tu caballo es un animal privilegiado, pues no tiene que trabajar en condiciones de dolor, ni tampoco de exceso calor; tu caballo no tiene que cargar quilos de frutas o ladrillos todos los días sin tener el cuidado y alimento necesario.
No todos los caballos tienen el privilegio de tener un dueño como tú: desde Egipto, Etiopía, Kenia, Israel, Jordania, Afganistán, India, Pakistán, y Guatemala hay cientos de miles de caballos, mulas y burros que trabajan en condiciones denigrantes, dónde ni siquiera reciben cuidados veterinarios mínimos, que necesitan de atención.
The Brooke, es una beneficencia fundada por Dorothy Brooke en 1934 en el Cairo, Egipto. Ella se horrorizó ante las condiciones de éstos animales de trabajo que son la base del sustento de miles de familias, que habían sido caballos de la caballería británica en la I Guerra Mundial.
Ella decidió fundar una clínica veterinaria permanente con la promesa de dar cuidado veterinario gratuito a todos los animales trabajadores, y ayudar a los dueños a cuidar mejor de ellos; después de todo de qué sirve un animal que se colapsa y no puede realizar su trabajo.
The Brooke es ahora una organización mundial, con clínicas permanentes en los países del tercer mundo cuya misión es ayudar a los equinos de trabajo, educar a los dueños en sus cuidados y alimentación.
Quisiera pedirles un poco de su ayuda para éstos animales, yo los ví con mis propios ojos en Egipto cuándo estuve ahí, por el equivalente de lo que cuesta hoy por hoy un saco de zanahorias puedes ayudar a The Brooke a dar ayuda a un caballo o burro de trabajo.
Piénsalo, si puedes comprar un saco de zanahorias cada semana, o por una vez hacer rendir más de una semana las zanahorias, quizás en vez de comprar un saco entero compartir el costo con alguien más y así donar ese dinero en pro de la ayuda de unas criaturas que no se pueden quejar y así ayudar a las comunidades que dependen de la labor de éstos animales.
Para más información y para hacer un donativo ve a la página de The Brooke: www.thebrooke.org




